“Constante apenas en mi inconstancia te reavivo por pura necesidad. Reflejo de mis locuras sin espacio en una realidad que todo lo censura vuelvo a darte la vida que yo muero cuando soy simple y puro instinto.”
Así como los sueños, las fantasías fantasías son. Nada se le escapa al órgano sexual por excelencia… maldita mente se decía ella antes de rendirse ante su ultima insubordinación.
Demasiado caliente para que funcione la razón, ella revive y trae consigo memorables momentos que yo dejo escapar… Ella es puro deseo, locura y lujuria. No conoce lo prohibido, no sabe discernir mas allá de los efectos que ello le aporta en su cuerpo sin alma…
Ilimitada en sus fantasías y sola en la inmensidad de su cama deja que su mente naufrague y que esta la lleve hasta lo inconcebible si eso es lo que le procura el placer.
Nada es suficiente pero ella, incansablemente busca. Secretos inconfesables hoy hondaban su mente haciendo que su cuerpo se estremeciera de goce, había estado leyendo un relato al azar y una imagen la tenía perturbada… una orgía a tres con un invitado algo especial… el relato contaba como a una chica la follaban un hombre y su perro y eso no lograba suprimirlo de su mente… asco y excitación extrema unidos por el incoherentes halo de la depravación habían logrado un estado idóneo para una paja mas… su cuerpo sudado, la respiración alterada, los pezones erguidos y la vagina totalmente empapada eran toda una invitación a sus manos que estas no lograban rechazar.
Recorría su cuerpo con cierta desesperación, deteniéndose primero en su boca para humedecer sus dedos que exasperadamente pronto bajaron recorriendo los rincones de su cuerpo, deteniéndose algunos segundos en sus exuberantes pechos para refregarlos y seguir hasta su coño hambriento… el tiempo ahí se detuvo, se sentía sucia, inmoral pero tremendamente caliente… sus dedos jugaban ahora entre sus labios, subían, bajaban, se ahondaban haciendo que sus caderas danzaran el son de la obscenidad… adentro un dedo, luego dos… nada calmaba sus ansias. Necesitaba mas y mas y mas… y los dedos se multiplicaron mientras con su otra mano suave pero constante refregaba un clítoris rosado y sediento, llevándola a un orgasmo increíblemente intenso…


Dejo que sus instintos la invadieran por completo y olvidando la razón y el corazón se fue a la caza del mejor postor para aniquilar el sin sentido de motivaciones que la habían invadido. Ella era carne y no entendía como podía haberle sucedido semejante atrocidad… deseaba mas que su piel y eso la desconsolaba. El había, con su ternura, destrozado todo su trabajo de años de no sentir y ella lo odiaba por eso. Así que de esta vez, impulsada por una nueva motivación, salio sin rumbo para que la vida destrozara ese ínfimo rayo de luz que se asomaba por la pequeña grieta en su coraza.
Eligio su ajuar como un guerrero elige sus armas, un vestido negro y ceñido, tan corto como se le era permitido sin llegar a perder su clase, un escote de vértigo que dejaba la entrada de sus grandes senos a la vista y que escondían el final de un bonito collar que ahí se hundía con cierta gracia, zapatos altos y medias de seda. Bajo su atuendo, unas minúsculas braguitas negras adornadas por una rosa roja bordaban el final de su espalda.
Gotas de perfume en la nuca, las muñecas y los tobillos completaban su falsedad, escondiendo su expuesta e incomoda humanidad para transformarla en carne de cañón. Hacia demasiado tiempo que había optado por matar dentro de si cualquier rastro que la hiciera sufrir… inevitable consecuencia del amor y el sentir.
Con meta fija y sin destino salio… no seria difícil encontrar alguna alma caritativa que le recordara que poco valía para ciertas cosas y que su mayor virtud por no decir la única, era follar como pocas, sin negarse a casi nada y disfrutar como una puta sin llegar a serlo. Tenía prisa pues no quería darle oportunidad a su maldito corazón a frenar lo que en el fondo sabio que era su castigo. ¿Cómo podía ser tan idiota a sabiendas de las consecuencias? ¿Cómo había permitido que sin mas encontraran esa llave guardada hace una eternidad? La noche hacia del momento propicio, entro a un bar y se sentó en la barra, pidió algo que anestesiara su timidez y se lo tomo de un solo trago… y así marco la salida de su carrera particular. Llamativa por emanar una sensualidad agraciada que compensaba sus años y sus reminiscencias, pronto revoloteaban a su alrededor hombres hambrientos de pecados sin alma… pidió la segunda copa y esta la libero de la vergüenza así que eligió, se levanto y pasando por detrás de su objeto sexual elegido para la ocasión, le susurro al oído alguna palabra indecente… junto a una invitación silenciosa que dejo percibir al son de sus caderas rumbo al lavabo. Lo espero de espaldas, no quería su mirada si no sus manos desenfrenadas que no tardaron en llegar… desde atrás y sin preámbulos se aferraron a sus pechos masajeándolos con la suavidad que a la ocasión le era permitida, mientras podía sentir su miembro en pleno apogeo rozar su trasero. Anónimos jadeos invadían todo el espacio y pronto, al sentir que las manos se multiplicaban, comprendió que la fiesta ya no era solo de dos. El descontrol le devolvía la vida o la ausencia de la misma y ella se sentía otra vez dueña de su alma. Cerro los ojos y los dejo hacer… pronto se dio cuenta que le habían tocado dos expertos amantes dispuestos a mostrar sus virtudes. Mientras el primero seguía atosigándola desde su espalda, el segundo se coló entre sus piernas y con una lengua hábil comenzó a explorar su coño empapado por lo evidente de la situación. Con cada gemido una fina capa invisible de desamor cubría su alma, alejándola de cualquier ilusión… se dejaba llevar por esos cuerpos ausentes que se la devoraban palmo a palmo sin tregua. Pronto se vio sentada sobre la falda de uno que, mientras hundía su cara entre sus senos, la tenia cogida de las nalgas rosadas para que su compañero saboreara desde la retaguardia la miel de sus entrepiernas, lubricando a conciencia todos sus orificios… pronto, y no me pregunten como por lo incomodo de la posición, ella sintió como ambos ahondaban en su interior en un vai ven coordinado mas que por la magia, por la necesidad… en su boca un grito ahogado y en sus ojos unas discretas lagrimas anunciaban la culminación del momento… junto a su cuerpo liberaba su alma y su meta era superada… ya no quedaban rastros de humanidad en su rostro y se sintió infinitamente infeliz, lo cual le regalo a su boca la sonrisa mas amplia y nefasta que jamás olvidara.





















